domingo, 6 de agosto de 2017

CARRERA NARRILLOS DE SAN LEONARDO 2017





Tengo en mi estantería una hucha. Es un cerdito-hucha que me tocó hace unos años en el sorteo de la Carrera de Narrillos. Uno de esos regalos que de pronto llegan a tus manos y tú decides si guardarlos, tirarlos, darlos o usarlos. Lo cierto es que pasaron meses hasta que al cerdito le cayó la primera moneda, que tampoco sería de las gordas. Cobre más que níquel.

Pero al poco, según llegaba a casa, esas monedas que las prisas no permitían que entraran en el monedero y acababan saltando en el bolsillo, pasaban a alimentar al cerdito.

Cuando era pequeño solía guardar el dinero en una hucha, pero no tardé en aprender a sacar con un cuchillo las monedas por la ranura. Incluso aún guardo una de ellas (con monedas de 50 céntimos, pesetas y duros) a la que directamente le practiqué un agujero suficiente para que todo lo que entrase pudiera salir en caso de necesidad, cosa inevitable cuando se pretende acabar una colección de cromos.

Ayer fue la carrera de Narrillos de San Leonardo. Muchos niños en las carreras infantiles, cada año más diría yo y unos 150 corredores en la absoluta para recorrer el ya clásico circuito por el pueblo y las cuestas de sus alrededores.

Dominio absoluto de Jorge Blazquez con Hugo Tardón y Luis Miguel Martín completando el pódium y gran carrera de Pedrito y Fran, cuarto y quinto respectivamente. Entre las chicas, Pilar, Longi y Virginia. Por detrás ilustres incombustibles como Zipi, Alejandro, Rilo, Roberto, David, Oscar, Alfonso, Rafa, Raúl… y Vicente.

Ayer reaparecía. Después de muchos meses, tal vez un año sin competir, ayer se volvió a colocar un dorsal. Vicente es de esos corredores que no engaña, que no se esconde, que si está bien y entrenando a tope te lo dice y si está mal y sin entrenar, también. No responde a ese extendido y cansino estereotipo de corredor “ay es que me duele aquí, ay es que no he dormido”. Para lo poco que lleva entrenando ayer consiguió terminar en el puesto 19. “El primero de los gordos”, me dijo en la meta.
Ja.
Ja Ja.

También estaba por allí Alberto, otros años en el pódium y esta vez de obligado espectador pero con la pierna con mejor aspecto. Muchas sesiones de rehabilitación desde hace un mes que le vi. Mucho trabajo y mucho esfuerzo, pero en el camino.

Y también estaba Guille Buenadicha. Correrá más o correrá menos, que hasta ahora siempre es más según su rigurosa contabilidad de marcas, medias, distancias y ritmos (asco de ingenieros), pero Guille tiene el mundo conquistado porque es de esas personas para los que las cosas de la vida solo tienen una cara: la positiva. El resto no entra en la ecuación. Cumplió su programa como quien resuelve la matriz de un endomorfismo de un espacio vectorial en cierta base asociada a la descomposición en suma directa de subespacios invariantes bajo dicho endomorfismo
Plis plas. "A 4’24’’ y además he ganado a XXX". (XXX es su gran y secreto rival). A por la siguiente.

Y me marché de los últimos porque a esa hora en la que ya se va escondiendo el sol, resulta muy agradable charlar con los amigos.

He de añadir un par de cosas. Magnífica organización, como todos los años y muy buen ambiente en el pueblo, volcado con la carrera. Muchas gracias a todos.


¿Y la hucha? Creo que fue hace cuatro años cuando la gané. Lo cierto es que la hucha es bastante fea pero cuando me la dieron me dijeron que era una colaboración con la carrera de una asociación de personas con algún tipo de discapacidad. La voy cebando. Es grande así que tardaré en llenarla. La he cogido cariño así que tendré que darle un destino digno a la fortuna que atesora. De momento no la he profanado, que ya es mucho. 

domingo, 2 de julio de 2017

V CARRERA POPULAR DE MARTIHERRERO


Foto de Avila Runners Team


Había que elegir una. Martiherrero o Riofrio. Y esta vez tocó Martiherrero. Solo fue cuestión de valorar fuerzas y de recordar las cuestas que hay en una y otra carrera.

No fue la carrera en sí lo que más me llenó el ánimo, el espíritu, el alma o el corazón. O como quiera que se llame esa parte que tenemos dentro. Fue algo que ocurrió después.

A pesar de tener que repartirnos entre las dos pruebas, a la misma hora del mismo día, resultó que en ambas hubo una buena participación y buen nivel.

En Martiherrero tomamos la salida en torno a  120 corredores, en un circuito de dos vueltas que no alcanza los seis kilómetros (5,6 según la media los gps de quienes pregunté) y que entre caminos y calles tiene su punto de personalidad. La salida, muy rápida, definió en seguida el grupo de los más fuertes, con Diego López, Luis Miguel Martín, Borja, Ángel y  Alejandro. Un poco más atrás Nano, Sergio y un extraordinario Rafa Comesaña, fortísimo desde el principio lideraban el grupo del resto de corredores.

Encabo, Roberto Moreno y yo fuimos remontando posiciones en plan diesel hasta la última cuesta camino de meta, completando una carrera bastante regular.

Ángel, después de muchos meses sin venir a correr a Ávila terminó cuarto, el puesto que más veces ha repetido y yo el 18º, con mejores sensaciones que semanas atrás aunque las cuestas arriba aún me dejan vacío.

Al llegar, como siempre en estos casos, un refresco un bocado y una charla.

Entonces por delante de mí, a unos metros, entre los corredores pasó Alberto en una silla de ruedas. La pierna estirada sobre un soporte, con la chaqueta de su equipo puesta porque empezaba a refrescar y gafas de sol.

Durante muchos días, desde que me contaron de él, he estado acordándome de Alberto. Y muchas veces he buscado palabras para escribir en este blog algo que poder decirle. Nunca llegué a encontrarlas. Así que ayer cuando tuve oportunidad hablé un rato con él.

Alberto es un chaval corredor y ciclista. Una de esas personas que, como tantos otros hacemos,  encuentran en el deporte una forma de vida: entrenar, salir a competir, tiradas largas de bici, carreras en un rato libre … llegar al límite para ver cómo el cuerpo responde cada vez mejor, exigirse y comprobar que los resultados van llegando.

Hace unas semanas sufrió un accidente con la bici. Bajando Hornos Caleros un coche se le cruzó. Le provocó un destrozo enorme.

Yo no conocía a Alberto. No era capaz de ponerle cara a quien me lo describía, aunque seguro que hemos coincidido en más de una ocasión. Afortunadamente cada vez somos  más  corredores en Ávila y esto aumenta de forma imparable. A pesar de ello, desde que me contaron su accidente traté de tener información sobre su evolución.

Por eso ayer, cuando le vi, me llevé una alegría y aún más cuando charlé con él unos minutos.

A las personas se nos puede clasificar de muchas maneras diferentes. Una de ellas es la forma en que encaramos las adversidades. Hay quien se hunde con ellas y hay quien flota y resurge … a pesar de ellas.

Ayer Alberto vino a ver una carrera en la que hubiera podido correr de no haber sufrido ese accidente. Hay que tener una fuerza mental para hacer eso muy grande, porque le quedan muchos meses de recuperación, de rehabilitación, de esfuerzo para volver al punto donde estaba.

Hay que tener coraje.

Siempre he tenido la certeza de que uno se recupera de las lesiones comenzando por la cabeza. El cuerpo, después, hace su trabajo. La cabeza de Alberto ya está trabajando en su recuperación. Por eso vino a vernos correr.

Fueron tres o cuatro minutos de charla. Fue una enorme lección para mí. Esta fue mi recompensa de esta carrera. Haberle conocido personalmente. El jamón de los ganadores está bien, está muy bien, pero os aseguro que este otro premio alimenta más.

Sigo sin encontrar las palabras que me permitan expresar lo que siento. Pero espero con toda mi alma que llegue el día en que vuelva a ver a Alberto vestido de corredor junto a nosotros en la salida de una carrera. Mientras tanto, en el día a día, que sepa que, además de todos sus amigos y de los compañeros de equipo, hay mucha más gente que estamos con él.


domingo, 25 de junio de 2017

V CROSS DE VILLAFLOR




Faltó el panadero de Santo Tomé de Zabarcos. Podéis pensar que es simplemente una manera de empezar esta crónica. Lo es. Pero no es solo eso. El panadero de Santo Tomé de Zabarcos venía poniendo , en las cuatro ediciones anteriores, unas cajas de dulces artesanos de su mejor trabajo, dulces que alguien como yo, de naturaleza golosa por encima de cualquier otra cosa, atacaba al terminar la carrera con inicial precaución y posterior desvergüenza viendo que, una vez satisfechas las necesidades de todos los asistentes, aún sobraban existencias. 
Así que este año, finalizada la carrera me acerqué a esa bien surtida mesa. No viendo mi verdadero premio de esta carrera, pregunté a las mujeres que con tanta atención nos surtían de comida y bebida (¡ojo!… bebida fría y de poco en poco sacada del arcón para que no se calentase, todo un detalle) y fue cuando me contaron que ha cerrado la panadería.

Lo siento de veras por él, porque imagino que no le habrá quedado más remedio, por vosotros, aquellos que no habéis probado el producto de su horno y … por mí, que me he quedado sin uno de los alicientes de las carreras del verano.

¡Ah! ¡La carrera!

El mismo recorrido de años anteriores, un primer tercio casi llano, el segundo con unas cuestas serias que dejan a cada uno en su sitio y un tercio final casi todo en bajada para los que saben alargar zancada e imprimir ritmo a las piernas.

Lo mejor de todo lo encontré nada más llegar a la plaza de Villaflor: un montón de amigos. A estas alturas, con cuarenta años de carreras en las piernas (…tendría que hacer una fiesta …¿no?), lo mejor es encontrarse con la gente con la que compartes entrenamientos, competiciones, viajes,… 
Y entre ellos estaba Quique. Hacia muchos meses (más de veinte) que no nos veíamos en la salida de una carrera. Así que me llevé una enorme alegría al verle vestido de corto y mucho más intentando seguirle en la primera parte de la carrera, viendo que poco a poco va recuperando la forma y que la lesión de la rodilla ya está casi totalmente superada.

Aún hay gente parada, lesionada o en recuperación, gente a la que aprecio mucho, muy cercana, como Vicente o Chapi, que llevan mucho tiempo luchando por recuperase, a los que me encantaría tener pronto otra vez en las carreras.

Los que me habéis seguido desde el blog sabéis que llevo una temporada de competiciones en las que no he conseguido encontrarme bien en ninguna de ellas y por tanto, no he alcanzado los resultados que perseguía. 
De la última carrera que hice, la Madrid Norte Sur ni siquiera escribí nada. 
Fue otro fiasco. 
El asunto, como vosotros bien sabéis, es tener buenas sensaciones o no tenerlas. Luego las marcas o los puestos vienen como una consecuencia de aquello. Si te encuentras bien, fuerte y con confianza, corres bien. Y si corres bien, haces buenas marcas. Es así de sencillo. 
Tan sencillo como el enunciado en contrario… si no tienes buenas sensaciones …

Y en esta carrera me encontré algo mejor. No viene mal para la moral. Entré en compañía de Luis Carlos y de Roberto. Después de hacer cada uno la carrera por separado, en el último kilómetro acabamos por coincidir  y gentilmente me esperaron para que llegáramos a meta los tres juntos.

Además el calor nos dio una tregua. ¿Imagináis subir esa cuesta con la temperatura del domingo pasado?

La victoria se la llevó Juan Francisco Rodríguez, segundo fue Alejandro García y tercero Roberto López Mayorga. En chicas la primera fue Pilar Álvarez. Hicieron una gran carrera, como Diego Nañez, Rilo, Alvaro, Oscar …

Y después me fui a tomar unas mirindas con mis amigos. ¿Alguien tiene alguna duda del tema de conversación?


Nos vemos en la próxima.

sábado, 17 de junio de 2017

DE OWENS A BOLT. DE MALLORY A JORNET

Expedición británica 1924.

 En muchas ocasiones se ha suscitado, en el ámbito del deporte en general y del atletismo en particular, comparaciones entre deportistas de diferentes generaciones. En el futbol es constante el debate sobre quién debe ser considerado como el mejor jugador de la historia: Pelé, Di Stefano, Maradona, Cruyff, Messi, Ronaldo … no faltan candidatos para un juego sin solución.

En el mundo del atletismo ocurre otro tanto, si bien aquí siempre tendremos el cronómetro de por medio para ordenar todas las comparaciones posibles en una insípida y muy deshumanizada tabla de marcas:  Jesse Owens, Carl Lewis o Usain Bolt.

Nurmi, Zatopek, Bikila, Gebreselassie…

Distintas generaciones, distintas circunstancias.

¿Qué marca hubiera podido realizar Owens en una pista de tartán con unas zapatillas de clavos de última generación, con los métodos actuales de entrenamiento, con la alimentación y los cuidados idóneos para su organismo en un ambiente de máxima competitividad y profesionalismo como el actual?
Zapatillas de clavos de Jesse Owens

Nunca lo sabremos porque nunca podremos calcularlo con exactitud. Pero…¿Importa?
 ¿El Olimpo de los dioses del deporte moderno tiene un número de escaños limitado? 
¿Tiene sentido el debate?

Por lo que a mí respecta caben todos ellos… y mucho más.

Y ¿a qué viene esto?

He seguido con mucha atención la gesta de Kilian Jornet en el Everest: sus dos ascensiones de manera directa desde las proximidades del Monasterio de Rombuk, en la vertiente norte de la montaña, sin suplemento de oxígeno, sin cuerdas fijas y sin paradas en campamentos intermedios. Subir y bajar. Dos veces en seis días. Es algo realmente increíble. La fuerza física y mental necesaria para realizar esta hazaña es un tesoro que poseen muy pocas personas en el mundo. Jornet es uno de ellos, como ya lo había demostrado en la consecución de tantos otros retos que se había propuesto. Toda la ascensión estaba perfectamente planificada y entrenada, con un equipo material absolutamente puntero en alpinismo.

Material con el que Kilian Jornet realizó la ascensión al Everest
Y de pronto buscando entre mis libros me encuentro la narración de la ascensión de Mallory e Irvine al Everest, la tercera expedición británica a la montaña más alta del planeta en su intento de alcanzar su cumbre.

Viendo las fotos que existen de aquella expedición y los relatos de la misma, me dejo llevar por la imagen de aquellos hombres que, en ausencia casi absoluta de un equipo medianamente técnico, con cuerdas de cáñamo, unos aparatos de oxígeno tan pesados como poco fiables, unas botas de cuero con clavos y ropa de algodón y lana de “andar por casa”, fueron capaces de superar todas las dificultades con tal determinación y coraje que han merecido, justamente, un lugar de honor en la historia de la exploración.
Botas de Mallory

Distintas generaciones, distintas circunstancias.

Mallory e Irvine fueron vistos por última vez tras superar el segundo escalón, en el entorno de los 8.600 metros de altitud.

En 1999 el cadaver de Mallory fue hallado por una expedición que rastreaba los cuerpos de ambos escaladores con el fin de encontrar evidencias que pusieran fin a las especulaciones sobre si fueron realmente ellos los primeros en pisar la cumbre la montaña más alta del planeta. A pesar de lo mucho que se ha investigado y escrito sobre el tema, no existe evidencia alguna acerca de si ambos alpinistas o alguno de ellos en solitario lograron pisar la cima.
Mallory y Norton en 1922

¿Es realmente la gesta de Kilian Jornet la hazaña más importante realizada en el Everest?

¿Importa? 
¿Realmente importa esa carrera por ser el primero en hacer algo distinto?

Desde luego merece todo el reconocimiento del mundo del alpinismo, incluso indirectamente también del atletismo puesto que su hazaña también, de alguna manera, está relacionada con el  de las carreras de montaña por su forma de alcanzar la cima.

Jornet acompaña ahora a Tenzing Norgay y Edmund Hillary, a Mallory e Irvine, a Apa Sherpa, a quien muy pocas personas conocen pero es el hombre que más veces ha coronado el Everest, con 21 cimas. A Reinhold Messner, Peter Habeler y tantos y tantos sherpas de nombre desconocido que año tras años se juegan la vida en las expediciones comerciales.

Caben todos y muchos más. Muchísimos más, porque el mérito depende de las circunstancias individuales. Igual que en el atletismo.


Distintas generaciones, distintas circunstancias. 

miércoles, 14 de junio de 2017

LLEGA EL CALOR ... Y DETRÁS LAS CARRERAS DE LOS PUEBLOS




Llegan las carreras del verano. Las carreras por los pueblos. Otra dimensión del atletismo. Recorridos por caminos, con cuestas, con regatos, piedras y polvo. Este año con el calor que se nos ha venido encima habrá que cuidarse un poco más de la sofoquina. Pero la generosidad de las asociaciones, de los Ayuntamientos, de las personas que organizan estas carreras compensa con creces el esfuerzo. Como otros años, habrá refrescos, agua fresquita, bocadillos, fruta, dulces y animada conversación.

Por cierto, es una pena que algunas carreras coincidan. Empieza a ser inevitable porque cada vez hay más, pero aún siendo en el mismo fin de semana, mucha gente se animaría a “doblar” sábado y domingo en dos sitios diferentes si no coincidieran exactamente en día y hora.

Esto es un avance de lo más cercano en el calendario, pero quedan muchas más...

Sábado 17 de Junio. CARRERA POPULAR DE NAVALACRUZ
Organizada por la Asociación Cantobolero, tendrá lugar la undécima edición de esta carrera, un clásico ya en el calendario de careras del verano. A partir de las 18:30 de la tarde con las carreras de los más pequeños y a las 20:00 la salida de la prueba absoluta, sobre una distancia de 5.300 metros.
Inscripciones a 10€ (12 € el día de la prueba)  y los pequeños 5€ en:
Deportes Alfonso
Deportes Moreno
Muchos premios, hasta 150 € para el primero fde la general,un fantástico sorteo y bocadillos y bebidas para todos los corredores y acompañantes en una tarde de gran ambiente deportivo.

Domingo 18 de junio. IV CARRERA POPULAR ENTRE PLAZAS.
A partir de las 11:30 de la mañana con salida en El Herradón de Pinares y meta en La Cañada. 10 kilómetros de recorrido con un desnivel de 500 metros.
Inscripciones en
-Deportes Alfonso 
-Moreno Sport
- Deportes Más Q Running
-NYC Sport
-En Forma Deportes
Y a través de la web orycronsport.es
Más información en la web 


Domingo 25 de junio V edición del CROSS DE VILLAFLOR  
A las 11:00 organizado por el Ayuntamiento.

Esta carrera se disputa sobre una distancia de 9 kilómetros por caminos de la localidad.
Inscripciones a 6€ hasta el 16 de junio en:
Deportes Alfonso
Deportes Moreno
Deportes Tiritoru
Deportes Más Q Running
Y en la web
El día de la prueba las inscripciones serán a 10€
Otra carrera con un gran ambiente y en la que la organización pone mucha ilusión así que … .


Sábado 1 de Julio.  V CARRERA POPULAR DE MARTIHERRERO
A partir de las 19:15 y desde la plaza del Ayuntamiento. 8€ de inscripción para los mayores de 12 años y gratis para las carreras de niños. Inscripciones en la web

Con una distancia aproximada de 6 km para la carrera absoluta que comenzará a las 20:00.

Sábado 1 de Julio a las 20:00 V CARRERA PEDESTRE DE RIOFRO. 
Una carrera dura pero muy bonita, con un recorrido exigente y un gran avituallamiento en la meta para reponer fuerzas.

Inscripciones a 8€  (10€ el día de la prueba)
-Deportes Alfonso
-Moreno Sport
-321Run
-Deportes Más Q Running

Y en las tiendas Laister de Madrid

viernes, 9 de junio de 2017

SI ALGÚN DÍA OLVIDO ESAS PIEDRAS DEL CAMINO EN CUYO FILO APOYÉ MIS BOTAS.


Esas piedras del camino en cuyo filo yo apoyé mis botas.

Las primeras luces aún estaban lejos de imponerse en el valle. Apenas una alborada que competía por teñir de color los infinitos grises que vestían las montañas, los muros de piedra, incluso los escasos árboles.

Hacía frio. Una ligera brisa dibujaba olas invisibles que iban  y venían.

Caminé sin saber dónde ir. No importaba. Solo trataba de empaparme de aquél lugar. ¿Podría mi memoria arrinconar otros recuerdos y hacer sitio a estas impresiones? ¿Cómo conseguirlo? ¿Puede uno elegir qué evocar?¿Sería capaz de retener este momento y rememorarlo?

La bruma de la mañana y el humo de las primeras lumbres de los hogares se mezclaban, elevándose como una ofrenda hacia la falda del Khumbila.

Olía a enebro quemado en los incensarios de las casas.
Un perro ladraba.

La escuela, aún dañada del terremoto, limpia, cuidada… desierta a esas horas, esperando el bullicio de cientos de niños y niñas que irían llegando desde todos los lugares del valle.

El primer rayo de sol eludió la imponente mole del Ama Dablam y tiñó las paredes carmesí del monasterio, sus figuras multicolores dibujadas, los molinillos de oración esperando la mano que los hiciera girar.

Esas cumbres en las que yo fijé mis ojos.

Cuando me crucé con la mujer me detuve a saludarla. Sonrió ampliamente, dejando ver tantos dientes como agujeros en su boca y me indicó algo con la mano que yo no entendí entonces…

Los campos limpios, la tierra removida esperando la próxima siembra de patatas.

Una cortina tibetana bailaba al son del viento, dejando ver en su interior a un anciano sentado en un escaño de madera girando su khor.

Om mani padme hum.

Aquél chorten en el que apoyé mi mano y mi frente.

Giré. Volví sobre mis pasos. ¿Me había perdido? De nuevo me crucé con la mujer, que esta vez no ocultó una carcajada. Ahora creí entenderla por sus gestos que había tomado un camino equivocado desoyendo sus consejos.

Me senté en una piedra a verla tender la ropa mientras no paraba de hablar.

Entonces vi esa bici. No hacen falta palabras. O tal vez sí.

Quizá nos quejamos demasiado en esta otra parte del mundo.
Quizá nos quejamos demasiado.

Ha pasado un año y las piedras, las cumbres, la gente … están en mi memoria.

Las palabras, los olores, los colores y esa bici… aún las guardo conmigo.


martes, 30 de mayo de 2017

10 KM SANTANDER ... INFINITOS

FOTO: EL DIARIO MONTAÑES

No pudo ser. En Santander tampoco me salió la carrera que estaba buscando. Y mira que llevo tiempo detrás de ello, pero no fue posible.

Cuando uno echa a correr, en seguida se da cuenta de las sensaciones que tiene, de los mensajes que envía el cuerpo, de si las cosas funcionan o no funcionan. Y no fueron necesarios más allá de un par de kilómetros para darme cuenta que algo no marchaba bien. Los entrenamientos de la semana anterior me habían hecho pensar que podía hacer una buena competición. Sin embargo ese día no era mi día. Miré el crono en el paso por el segundo mil: 7’39’’. 
Y no volví a mirarlo.
Hasta ese momento había seguido los pasos de Jesús, de Miguel y de Vivi, mis compañeros de club y de José, al que veía cerca con su camiseta naranja, pero aunque su ritmo en estos primeros compases debería ser el mío, no fui capaz de mantenerme cerca. Tampoco lo fui de pegarme a José María, que me adelantó poco después. Ni de pegarme a él ni de seguir el ritmo de nadie. Todavía no había pasado el kilómetro 5 y ya había “entregado la cuchara”. 
Realmente me sentía fatal. Notaba cómo el calor, unos 25ºC, me machacaba y no era eso lo peor. La humedad, que rondaba el 85 por ciento, me estaba pulverizando. Pasé el ecuador de la prueba en 19’36’’, muy lejos de mis expectativas y sufrí en la segunda mitad sabiendo que no conseguiría mi objetivo. Hoy tampoco. Pero estaba allí, corriendo en un Campeonato de España, así que terminaría con orgullo, fuera como fuese.

Y terminé. Igual que mis compañeros abulenses.

Muy bien Luismi y Jaqueline, con muy buenas marcas a pesar de las circunstancias. Y muy bien también el resto, Jesús, Olivares, José, Vivi, José María, Miguel y Roberto. Todos sufrimos unas condiciones muy diferentes a las habituales en Ávila, pero casi todos ellos supieron adaptarse mejor y superarlas.

Tenía pensado que, después de esta competición, reduciría mis entrenamientos ¡aún más!, pero… ¡qué caramba!, sé que esta temporada todavía puedo hacer esa carrera con la que sentirme realmente feliz, así que voy a seguir un poco más. Unas semanas más.

Aunque tomándome un respiro.

Después del fin de semana en Santander me fui a los Picos de Europa. Unas rutas por la montaña suponen un auténtico cambio en los esquemas de entrenamiento y también en la cabeza. Sendero arriba, pedrera abajo, vegas, cumbres, refugios, piedras, nieve, hayedos, rebecos... cielo y tierra.



Reset.


Y vuelta a empezar.

sábado, 6 de mayo de 2017

EL RETO DE BAJAR DE DOS HORAS EN MARATON: 2H 00' 25''

Foto Reuters


Ya pasó. Después de tantas semanas hablando del reto de bajar de las 2 horas en maratón, llegó el día y la hora del desafía Breaking2.

Dos horas cero minutos y veinticinco segundos. Por muy poco no se consiguió. Hasta el kilómetro treinta todo iba según lo previsto, pero a partir del 32 Kipchoge, el único de los tres corredores que mantuvo posibilidades de conseguir el desafío, perdió unos segundos que luego no fue capaz de recuperar.

Y después de todo lo que se ha hablado, mi opinión al respecto no ha variado nada respecto a lo que pensaba antes de que tuviera lugar el intento.

En primer lugar me sigue pareciendo una exageración muy propia del puro marketing hablar de “rozar los límites del ser humano” o de “odiseas de ciencia-ficción”, cuando en realidad lo que busca Nike es, además de la enorme publicidad a nivel mundial que le ha proporcionado el evento (independientemente del resultado), vender zapatillas. Por otra parte, por definición, cualquier record “está en el límite del ser humano”. Por eso es un record.

El maratón de ha convertido desde hace décadas en el reto más asequible dentro de las posibilidades de cualquier corredor popular. Más allá, los ultramaratones, los ironman, los maratones de montaña, exigen un nivel de entrenamiento y de esfuerzo mucho más elevado.

Un maratón está en la cabeza de todo aquel que termina una media sin llegar a su límite. Y por eso, actualmente es “la madre de todas las carreras”.

El desafío “breaking2” ha sido cuidadosamente diseñado para alcanzar el éxito y se han quedado muy cerca, abriendo así una nueva era en la concepción y preparación de las carreras. El empleo de la más alta tecnología, la selección de los atletas, de las liebres, del día y la hora con todos los datos disponibles en cuanto a predicción de temperaturas, humedad, viento etc, la selección del circuito, la alternancia de las liebres, el avituallamiento, el coche eléctrico señalando con un laser exactamente la línea de marca de las dos horas…. Todo, absolutamente todo bajo control.

Y precisamente por eso, me parece bien que la IAAF no homologue la marca.  ¿Qué sería del atletismo si este organismo diera validez al registro conseguido como mejor marca mundial?

Por un lado, los organizadores de competiciones tratarían de replicar estas condiciones para sus carreras, imposibilitando así la participación de muchos corredores que no harían otra cosa que “molestar” la consecución de un posible record por un determinado atleta.

Por otro lado, estas ayudas externas, situadas completamente fuera de lo permitido en el reglamento de la Federación Internacional, estarían al alcance solo de aquellos atletas seleccionados por una determinada marca (hoy Nike) o por un determinado patrocinador, desterrando así la “universalidad” del atletismo, la posibilidad de batir un record en cualquier pista, en cualquier circuito.

Y puesto así, ¿Qué ocurriría ahora si la casa Puma, patrocinador de Usain Bolt, tomara nota del desafío y lo replicara en otra prueba?

Imaginaos una carrera en altitud y con un sistema que permitiera mantener una velocidad constante de viento a favor de 1,99 metros por segundo, con una línea laser corriendo en el suelo frente a Bolt a ritmo de 9’’50 y los mejoras corredores del mundo saliendo desde 90 m o 60 m para “picarle” en su reto, con el tartán de la más alta calidad, las condiciones ideales de temperatura y humedad etc. Imaginaos.

Por último, tengo la seguridad, como la he tenido siempre desde que se habla de este asunto, que las dos horas en maratón caerán. ¿Cuándo? ¿De verdad importa tanto? En 1985 se bajó de dos horas y ocho minutos. En 1999 de dos horas y seis minutos. En 2003 de dos horas cinco minutos. En 2008 de dos horas cuatro minutos y en 2014 de dos horas y tres minutos. ¿No es mejor así?

Al final se bajará de dos horas. Seguro.

El lunes veremos en la bolsa de Nueva York a cómo estas las acciones de Nike. Y en los próximos meses a ver cuantas zapatillas del modelo usado por Kipchoge se venden en las tiendas … y a qué precio.


Por que hoy se trataba de eso … un gran escaparate para vender zapatillas.

martes, 2 de mayo de 2017

XIIICARRERA INFANTIL SAN SEGUNDO: SEMBRANDO FUTURO



Un año más el Club de Atletismo Ecosport organizó la Carrera Infantil San Segundo. Y ya van trece ediciones. En esta ocasión y por segundo año, en el parking del Centro Comercial El Bulevar. La organización estableció un número máximo de inscritos en 600 y se alcanzó la cifra de 594, muy, muy cerca del tope fijado.

Y lo cierto es que de eso se trata, de que corra el mayor número posible de niños, que se acerquen al deporte en general y al atletismo en particular.

A lo largo de estas trece ediciones muchos niños han corrido esta prueba. Algunos ya practicaban atletismo. Otros comenzaron a hacerlo viendo sus posibilidades. Y muchos más lo hicieron simplemente porque les gustaba correr. Y con eso basta.

Algunos de ellos, ya desde muy pequeños, daban muestras de todo el potencial que atesoraban. No puedo citar aquí a todos ellos porque quedaría muy feo dejarme alguno, pero quien haya visto correr por los paseos del Parque San Antonio a Ana Isabel Gutiérrez o a Sonsoles Barba, por poner un par de ejemplos de entre los muchos posibles, sabrán a qué me refiero.

Y además otros muchos chavales que se acercaron al atletismo a partir de esta carrera y han mantenido la actividad incluso ya lejos de Ávila, allí donde continúan sus estudios.

Y de eso se trata. De hacer deporte. Ayer escuchaba una entrevista en la que un actor reconocía la ayuda que le había prestado practicar deporte para superar un momento complicado de su vida.

No hace falta competir, no hace falta ganar, no es necesario “matarse” a entrenar. Basta con intentarlo, superar con paciencia esos primeros días de inadaptación que tenemos siempre que empezamos algo nuevo hasta que creamos el hábito y, a partir de ahí, hacerlo parte de nuestra vida.

Y a correr. 

Una edición más, una carrera más y otra muestra de la gran organización del Club de Atletismo Ecosport. Una magnifica mañana de atletismo.


Sembrando futuro.

martes, 18 de abril de 2017

LAS CARRERAS Y ESA PARTE DE NUESTRA MENTE QUE MEZCLA, SAZONA Y COCINA INGREDIENTES DE ALTO CONTENIDO RADIACTIVO-EMOCIONAL





¿Por qué nos ponemos nerviosos antes de una carrera?
¿Por qué nos ponemos malos antes de una carrera?
¿Por qué notamos dolores o molestias antes de una carrera?

Si somos capaces de entrenar a los mismos ritmos, o casi, a los que competimos, incluso en el colmo de lo incomprensible ¡a ritmos superiores al de competición!, y en los entrenamientos no nos ponemos nerviosos, entonces… ¿por qué sí antes de una carrera?

Respuesta: porque tenemos miedo.

¿Tenemos miedo? ¿A qué tenemos miedo? ¿Y por qué tenemos miedo?

1. Porque pensamos que no vamos a cumplir nuestras expectativas.
2. Porque pensamos que no vamos a cumplir las expectativas de los demás.

Si lo primero es un error, lo segundo es, además de un error, una solemne idiotez.

Las expectativas.
Pon unas expectativas en un platito. Déjalas reposar unos días o unas semanas y te florecerá un jardín de excusas.

Me duele esto, me duele lo otro, he dormido mal, he entrenado mucho, he entrenado poco, he tenido mucho trabajo, los niños no me dejan dormir, he comido mucho, he comido poco, me ha sentado mal la comida, hacía calor y yo corro mejor con frío, hacía frío y yo corro mejor con calor, no hacía ni frío ni calor y yo prefiero que haga algo aunque me da igual que sea frío o calor… algo pero no tanto…

En realidad no les contamos nada a los demás. Nos lo contamos a nosotros mismos. Nos estamos poniendo excusas a nosotros mismos.

Conozco corredores capaces de poner todas las excusas imaginables y muchísimas inimaginables. Y además les he visto repetirlas una y otra vez antes de las carreras a todo aquel que osaba preguntarle, cándidamente, qué tal estaba.

De sobra sabes , y si no lo sabes te lo digo yo, que a los demás les importa poco, muy poco o nada en absoluto lo que te pase a tí. Bastante tienen ellos con lo suyo. Pero nosotros, cada uno de nosotros, necesitamos repetírnoslo una y otra vez. Necesitamos oírnoslo decir. Por si acaso. Solo por si acaso no cumplimos …las expectativas.

¿Qué hacer para evitar entonces tener miedo?

Haz una prueba. Busca una carrera cualquiera y no pienses en ella hasta el mismo momento de la salida. No piensas en el ritmo, en los tiempos de paso, en las marcas. No pienses en nada. Haz tu vida normal. Entrena, trabaja, duerme, come sin pensar en la carrera. No pongas expectativa alguna en ella. Intenta hasta las últimas consecuencias que no te importe nada esa carrera. Simplemente ve y corre.
Y verás.

¿Qué hacer para evitar tener miedo?

Ser sinceros con nosotros mismos. Reconocernos como somos y saber hasta dónde podemos llegar. Admitir que no todos los días podemos estar al máximo, que no todos los días sale la carrera perfecta y que no todos los días vamos a ganar a Nuestro Rival ( así, con mayúsculas, con su nombre y apellido, ese corredor que siempre entra veinte metros por delante de nosotros al que un día, una vez, ganamos y eso nos basta para exigirnos ganarle siempre).

¿Qué hacer para evitar tener miedo?

Olvidarnos de lo que dirán y lo que pensarán los demás porque os puedo asegurar que nadie, nadie, nadie, le dedica más de un rápido vistazo a la clasificación para ver dónde han quedado los demás, a qué ritmo han ido, en qué tiempo han pasado por el kilómetro X.

Y si eso ocurre, si alguien revisa con atención la clasificación, la gran mayoría de las ocasiones lo hacen con benevolencia: “hoy fulanito ha tenido mal día”, “a este le ha pasado algo, no es normal que le saque un minuto”, “menganito no anda fino”… y cosas así.

Y nada más.

Cuando corría en pista, en Madrid, en mi club de juventud, el A.R. Concepción, mi amigo Serafín y yo competíamos en la distancia de 5000 m. Serafín era un gran corredor y lo sigue siendo aunque su tendón de Aquiles es su talón de Aquiles (me perdonáis el jueguecito de palabras). Serafín y yo entrenábamos juntos a diario, especialmente las series. Y yo, sencillamente, no podía seguirle. Daba igual que fueran de 200 o de 1000 metros. Siempre tiraba él y de paso, me dejaba tirado a mí. Y sin embargo en la competición no me sacaba la distancia que, a tenor de los entrenamientos, debería sacarme. Incluso a veces, yo conseguía ganarle.

Eran los nervios. Sus nervios.

Durante muchos años perseguí una marca en maratón. Entrenaba todos los días con esa marca en la cabeza. Hacía cuentas, programaba tiempos de paso, comparaba test realizados años anteriores para ver mi estado real. Y competía. Y no alcanzaba esa marca. Y entonces, lejos de relajarme, me fijaba un nuevo objetivo. Y entrenaba más. Y volvía a hacer cuentas y más cuentas y tiempos de paso y comparaba los test de años anteriores. Y competía. Y una vez más, no lo conseguía. Y vuelta a empezar. Corrí quince o dieciséis maratones así. Siempre con una marca en la cabeza. Siempre con la presión de mis expectativas sobrevolando cada una de las carreras.

Ahora recuerdo aquella época y también la entrada en la meta de muchos de aquellos maratones. ¡Cuánta frustración por algo tan inútil!

Ahora siento que me quité a mi mismo la posibilidad de disfrutar plenamente de aquellas carreras a cambio de algo, de unas marcas, que con el tiempo acaban resultando completamente marginales.


Eran las expectativas. Mis expectativas. Mis errores.